Nacimiento de Panameñito

El 18 de abril de 2010 ha nacido el hijo del vikingo del año, Maese Panameño. Guillermito nació con 3,5 kg de peso y 51 cm en la clínica de San José en Madrid. El padre henchido de orgullo comentó: “Ya tenemos novato para los san fermines de este año”

Toda la familia vikinga da la enhorabuena por este nuevo simpatizante a sus felices padres Inma y Guillermo y espera ansioso su bautizo.

Enlace Maese Ralph y Fátima

El pasado día 17 de Abril se celebró la esperada boda de Maese Ralph y Fátima en la basílica de San Miguel. La espectacular celebración posterior se realizó en el Casino de Madrid, en la calle Alcalá, hasta altas horas de la madrugada. La foto acompañante refleja la emoción de la pareja. Efectivamente, el novio no lució una media de mujer en la cara durante la celebración. Se trata de un efecto de la cámara de fotos.

A tan magno acontecimiento asistieron maeses de todos los lugares de España, de nuestra amada Pamplona y del mundo. Los maeses aprovecharon estos momentos de jolgorio para demostrar sus dotes de baile hasta el amanecer.

Despedida Ralph

Amaneció un 12 de marzo, y cual enviado del correo del zar apareció Ralph en tierras madrileños sin saber lo que le preparaba su condición de Vikingo.

Reunidos alrededor de una gran mesa se juntaron sus amigos para darle el homenaje merecido. Y decimos bien homenaje: pese a su primera reculada, al final se dignó aparecer con esa figura de anciana viciosilla para degustar las viandas y espirituosos al grito de “Aquí me conocen!!!!!”. A continuación, y bien pertrechados con la nueva obra de arte de Maese Pelos, se dirigieron a quemar la noche madrileña, cosa que hicieron no lo duden.

El día 13 de marzo no hacía presagiar nada de lo que se avecinaba. Los muchachos se reunieron para partir hacia tierras segovianas donde degustaron los productos típicos de la región. Y hasta la primera botella de vino todo transcurría con normalidad. En un momento dado el dueño del restaurante, y visto el traje de torero de Maese Ralph, hizo la gran sugerencia: “Si quereis yo tengo una finca aquí al lado y os saco una vaquilla”. El terrror, cinco minutos después Ralph hizo el primer quiebro, el segundo,… pero el tercero no llegó, cayó y aprovechó unos minutitos para descansar, hasta que los labios resecos pidieron una copita. Después de tamaña faena el grupo volvió a la capital para terminar la noche; no diremos nada de los cánticos en el bus, los gritos de Ahorcaperros, las paradas en las estaciones de servicio…

Ninguno vió la figura del gran vikingo partir hacia tierras checas con las heridas del combate, ni el recibimiento dispensado por su futura esposa. Solo se sabe que la semana siguiente los Maeses Pelos y Amena acudieron para secuestrarle y dieron buena cuenta de la noche praguense. Pero eso es otra noticia que deben contar los implicados.

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Enlace Maese Hortaleza y Begoña

El día 13 de febrero, previo al día de los enamorados se celebró en la iglesia de Santa Bárbara el esperado enlace de Maese Hortaleza y Begoña. Posteriormente a tan ilusionante celebración el almuerzo se realizó en La Camarga con un espectacular coctel que dió comienzo a las 13h. Dando un ejemplo más de la caballerosidad y elegancia que caracteriza a los vikingos estos prepararon una mesa para que todas sus esposas y amigas se encontrasen cómodas mientras ellos se entretenían contando anécdotas y recordando viejas partidas de chinos en tierras extranjeras. La radiante pareja disfrutó enormemente de este gran acontecimiento y nuestro Maese dió muestras de no poder reprimir la sonrisa que aparecía en todo momento en su rostro.

Nacimiento de Ewokito

El día 27 de enero nació un nuevo simpatizante y futurible miembro de la peña, Gonzalo. El niño, un torete a todos los efectos, nació en la clínica de san José en perfecto estado de salud y dispuesto a darlo todo en todos los eventos vikingos. Ewok, una vez recuperado de la emoción, comentó: “espero que con este nuevo miembro de mi familia el año 2025 sea mi retorno a los San Fermines” lo que causó una gran alegría en todos los maeses.

La gran familia vikinga festejó por todo la alto este gran acontecimiento y felicitó a los padres, Sara y Hector y a la hermanita Macarena.

Despedida Hortaleza

El día 15 de enero todos los vikingos descansaban. Bueno todos no, maese Hortaleza estaba dedicado a los quehaceres de su boda. Hasta que en la esquina de Nuñez de Balboa con Juan Bravo fué interceptado por los vikingos que pudieron acudir. Su mujer, muy preocupada, le pertrechó con un bocadillo y le dejó en compañía de los Maeses que acudieron diligentemente hacia su segunda casa Vinos Españoles. Una vez desaparecido Hortaleza, y gracias a las hábiles manos de Maese Ewok, el Joker se dirigió hacia su destino: Budapest. Del avión poco diremos, salvo una queja: hay que incluir más whisky en la bodega que se acaba.

Ya en tierras lejanas y una vez encontrado el alojamiento, los vikingos se dirijieron a quemar la primera noche, no sin antes degustar lo que sería cena, desayuno, merienda en estas tierras: el kebab del gran Ataulfo. Mientras Maese Ralph llegaba después de 8 h en autobús, el resto disfrutábamos de la hospitalidad húngara.

El día siguiente se presentó fresco, (Vale para tí Alex no, pero para el resto de los allí reunidos, población local incluida sí). Así que nos dirigimos a degustar el tipico gulag capaz de resucitar a un muerto con la compañía del árbol, sí el novio seguía por allí. La tarde dió para múltiples partidas de chinos, Paladín hay que mejorar; unas hamburguesas impresionantes viendo al Madrid; copas; baile del pollo a temepraturas infrahumanas; algo de turismo…

Y entonces llegó la noche, y las palabras de Ralph resuenan en nuestra memoria: “Este sitio a veces está bien”. Y can can can, el Moulin se hizo para noiotros y nosotros para el Moulin. Reservado en lo alto de la pista de baile, camarero a nuestro servicio, cubitera y botellitas en la mesa… Menos mal que a veces está bien. La retirada fué al amanecer y más de uno juró que volvería mientras se despedía.

Quedada en el parque

Como cada tarde-noche del 31 de diciembre, una nutrida representación de vikingos ha dado la bienvenida al nuevo año brindando con cerveza de importación y rumiando chuscos de pan en el parque de Juan Bravo. Esta tradición, iniciada hace 10 años por los maeses Pelos, Amena y Elfo, ha contado con la incorporación a lo largo del tiempo de insignes maeses como Paladín, Locumía o Zarigüeyo, así como personalidades tremendamente cercanas a la peña como Quiquín, Blanca, Sivia, Nuria, Ignacio o las jóvenes Pilar y Rocío. Inicialmente los brindis se realizaron con latas-güiness-cerveza negra de medio litro, realizándose  la tradicional sacada de ojos (bolas anti-condensación del interior de la lata) al término de cada cata. Con el tiempo, y en función del stock de birra del 7-24 horas de la esquina, la evolución ha sido tendente hacia la botella de 3/4 de litro de cerveza rubia holandesa con regusto a guinda (Excepto Amena fiel a Mahou). Este año los asistentes han sido Pelos, Amena, Locumía y señora, así como Zarigüeyo, señora y progenie.

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Tradicional aperitivo navideño

El pasado jueves 24 de Diciembre se realizó en “Vinos Españoles” el tradicional aperitivo navideño al que asistieron un gran número de maeses acompañados por amigos y familiares. El encuentro discurrió dentro de un ambiente jovial y distendido.

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Destacó la presencia del “Vikingo del Año”, Maese Panameño, que haciendo honor a su cargo inició en repetidas ocasiones cánticos sanfermineros y vítores al santo. La nutrida representación vikinga se completó con tres ex-vikingos del año (Maese Pelos, Maese Paladín y Maese Calamar), así como personalidades de la talla de Locumía, Chistorrita,Trompos, Zambombo, Probón, Ajoarriero, Amena, Resbiao, Bailanovias, Shosholoza, Zarigueyo, Torrezno y Ahorcaperros. Cabe destacar la emotiva llamada de Maese Elfo desde Estados Unidos al propio establecimiento, lo que fué jaleado grandemente por la multitud. El habitual reto del baile del pollo entre Maese Locumía y Maese Bailanovias pareció desnivelarse en esta ocasión a favor del primero gracias a su depurada técnica en la batida lorcera y al discutible estado de forma del jóven danzarín. La jornada terminó en una cercana discoteca donde los últimos espirituosos fueron engullidos a ritmo de música tecno por un puñado de valientes. Se estima que un alto porcentaje de vikingos alcanzaron la tradicional cena de Nochebuena sin percances significativos.